Hasta hace menos de 300 años, la ciencia no se basaba en la observación, pero gracias a las opiniones de Aristóteles y otros filósofos “científicos”, se conocía que los seres humanos estaban formados por pequeñas partes que componían un todo. Estas partes eran desconocidas, tanto por la falta de avances técnicos como por las reticencias filosóficas de la época.

En el siglo XVII aparece la Citología e Histología como ciencia debido a:

No es hasta el siglo XVII cuando aparecen la Histología y la Citología como ciencias, en su moderna acepción. Existen varias razones para este movimiento:

  • Gracias a Bacon, Descartes, etc, lo que hasta entonces era una ciencia especulativa pasó a basarse en la experiencia y la observación.
  • Avances tecnológicos: Es en esta época cuando se comenzaron a usar las lentes para aumentar el tamaño de las cosas. El holandés Anton Van Leewuenhoek consiguió, por primera vez, aumentos de hasta 250. Esto le llevó a ser el precursos de los conocimientos citológicos, al ser el primero en realizar observaciones microscópicas racionales. Realizó observaciones de todo tipo (glóbulos rojos, espermatozoides, etc), pero no llegaba a comprender cuáles eran los componentes básicos de la materia viva.
  • Robert Hooke: Este científico inglés fue miembro de la selecta Royal Society, la primera asociación científica conocida, y se encargó de presentar al holandés Leewuenhoek a sus compañeros de asociación. La Royal Society aceptó con entusiasmo al nuevo miembro y sus grandes avances e investigaciones, lo que permitió que Leewuenhoek mejorara su microscopio y realizara más y más observaciones. Leewuenhoek fue el primero en utilizar el término “célula” para describir lo que veía. Como curiosidad, diremos que eligió ese término porque observó la pared de una célula de corcho, y al parecerse a las celdillas de un panal, le puso ese nombre.

Pasados estos avances, el siglo XVIII es bastante gris en cuanto a avances en el marco científicos, pero esto cambia radicalmente a principios del siglo XIX, momento de expansión de la ciencia. Gracias a un marco filosófico adecuado (el positivismo de Conte era la corriente de la época) y a los enormes avances técnicos que la revolución industrial supusieron para la mejora de los microscopios.

Tomando la base de los experimentos de Hooke y Leewuenhoek, los alemanes Matias Schleiden y Theodor Schwann observaron, en vegetales y animales respectivamente, que existía un patrón común, independiente e igual que daba ligar a las estructuras que observaban (la célula). Es entonces cuando se postula la teoría cecular, que determina que:

Las células constituyen las unidades estructurales y funcionales básicas que componen los seres vivos.

Esta afirmación unificaba todo el saber acerca de las células hasta ese momento.

Por la misma época, el médico Xavier M. Bichat introduce el término de tejido, sin utilizar el microscopio. En sus experimentos, seleccionaba una parte de un ser vivo e, hirviéndolo, la reducía la mínimo. A esa mínima expresión la llamó tejido, y paso a definirla como parte esencial que constituye el órgano y que posee propiedades homogéneas.

Más adelante, Rudolph Virchow tomó el concepto de tejido formulado por Bichat y lo unió a la teoría celular. Gracias a los avances en los microscopios y las técnicas de tinción de la época, vio que Bichat estaba equivocados, y que los tejidos estaban formados por células. Además, en sus experimentos Virchow sugirió que toda célula proviene de otra célula, una opinión encontrada con la teoría imperante hasta la época, basada en ideas preformacionistas.

Asociados a otros estudios y avances, a mediados del siglo XIX Gregor Mendel enuncia sus leyes de la genética, se desarrollan las técnicas de tinción y se mejoran los microscopios en 1850

Es en el siglo pasado, en pleno siglo XX, cuando asistimos a los grandes avances técnicos en materia científica. Comencemos por principios de siglo. Con los microscópicos ópticos y las desarrolladas técnicas de tinción, los avances en Citología se suceden. Personajes como Hugo de Vries o Santiago Ramón y Cajal realizan importantísimos avances en esta época.

Hugo de Vries descubrió de que manera transmiten las células sus caracteres a su descendencia. Él, considera esto como un avance único, pero al descubrir que Mendel ya había hablado sobre ello en el siglo anterior, decide valorar las opiniones de Gregor Mendel, unificar sus teorías y dar lugar a la Citogenética

Estos avances nos sitúan en un marco en el que la célula es la unidad estructural, funcional y genética, esto es, la teoría celular al 95%.

Santiago Ramón y Cajal centró su investigación en el cerebro. Hasta entonces, se mantenía la idea de que el cerebro no estaba formado por células, sino por una masa protoplásmica continua, debido a que estaba formado como una red. Esta teoría casaba a la perfección con la religión, que pensaba que el alma se encontraba en el cerebro. Pero las investigaciones de Santiago Ramón y Cajal llevan a determinar que el sistema nervioso estaba formado por un tejido de células. Esta demostración le valió el premio Nobel de Medicina en el año 1906, y cerró sin excepción la teoría celular

Hasta este momento, podemos resumir la teoría celular en que:

  • la célula constituye la unidad estructural y funcional básica que compone los seres vivos
  • no hay unidad de vida autónoma más pequeña que la célula y
  • una célula proviene de otra.

Los científicos Harrison y Carrel probaron a disociar células, para intentar conseguir que creciera cada una por separado, utilizando la técnica de cultivos celulares (consiste en mantener una célula viva en cámaras especiales).

En los años 30, Luschka inventó el microscopio óptico, que paso de utilizar luz natural a utilizar electrones. Los electrones trabajan con una longitud de onda de 0,1 nm, mientras que la luz natural trabaja con una longitud de onda de 0,4 micras. Hasta este momento, no podíamos observar nada menor a 0,4 micras. En teoría, este avance permitiría ver esas micro particulas, pero al no tenerse los avances necesarios para preparar las muestras (era necesario prepararlas en el vacío), la aplicación se retrasó 20 años

Tenemos que avanzar hasta después de la segunda guerra mundial para observar un grandísimo desarrollo en materia científica, que permite por fin el uso del microscópico electrónico. Muestra de este avance es, por ejemplo, el descubrimiento de la doble hélice del ADN a finales de los años 50

fuente: http://www.cienciaybiologia.com/bgeneral/historia-estudio-celula.htm